Era un lugar ideal: un sitio inmenso en medio de ninguna parte, pero lo más curioso es que teníamos varias sillas en una habitación gigantesca, y sin embargo siempre estabámos pegados el uno con el otro.
Una prostituta tuvo un sueño un dia, en el que soñó con un planeta distinto a la tierra creado por otro dios. Al principio quería ir allí a toda costa, pero luego decidió quedarse en éste para disfrutar, en forma de mosca, volando de mierda en mierda.
Me pregunto si la existencia puede realmente reducirse a unos cuantos momentos extraordinarios, tal vez seis o siete de los que se nos conceden a lo largo de una vida, y si buscar una conexión entre ellos no será inútil.
No me considero un artista / ahora bien, soy un artesano / El trabajo convencional siempre está lleno de limitaciones y tengo muchas ganas de sentirme libre.